martes, 18 de octubre de 2011

Thinking about the sunset...

Resguardar un secreto en el corazón es una de las cosas más difíciles que una persona como tu puede pasar.
 Callar el nombre de la persona amada es un martirio que se puede extender hasta la eternidad.
No mirar con desesperación su grácil figura cada vez que lo vez pasar en una agonía lenta que te mata el alma y te consume por dentro.
 No besarlo cuando lo vez borracho o deprimido, cuando sabes que sería tan fácil poseerlo es una prueba de fuego para ti.
El conocer todos sus secretos, todos sus amantes, todas sus penas y felicidades es una carga que día  a día se hace más pesada.
 Pero por sobre todas las cosas lo que más marchita a tu pobre corazón es escuchar de sus labios todos los días un “Te amo” que no significa más que la amistad que hay entre ustedes dos.
A veces comienzas a pensar en lo patético de la situación y lo irónico de la vida, tuviste a las mujeres que quisiste durante toda tu vida, aborreciste a aquellos homosexuales que veías en las calles y despreciaste siempre el verdadero amor, ya que nunca creíste en el.
Y ahora mientras te miras en el espejo ¿Qué es lo que ves?
Un hombre cansado de los años, con su mirada de tonto enamorado, de uno sufrido y humillado, tu sonrisa ya no tiene el mismo brillo que antes, haz perdido peso y te sientes decepcionado de la vida, a veces, solo a veces quisieras volver a Estados Unidos y olvidar todo, olvidar todos los momentos que viviste siendo una celebridad, no, esa es una mentira, solo quisieras olvidar los sentimientos que te atan a Corea , aquellos sentimientos hacia tu mejor amigo que te consumen por dentro, porque sabes que no puedes decirle nada a Junsu… además ¿Qué sacarías con que lo hicieras? Nada, absolutamente nada, porque probablemente Junsu actuaria como si nada nunca hubiese ocurrido y te seguiría tratando como su infalible amigo…
Un martirio, un suplicio porque al menos en las condiciones que te encuentras ahora el saber que él no conoce tus sentimientos te da la falsa esperanza de que si quizás tu le dijeras la verdad el te aceptaría… si, engañarse a si mismo era una de las cosas en las cuales Park Yoochun se estaba volviendo experto.
--
Era un día común en sus días, estabas cansado y te acurrucaste en tu cama y no pudiste evitar soñar con lo que en la realidad siempre se te es negado, al menor aquello te da una ilusión, un motivo por el cual seguir viviendo.
-Junsu, no me olvides jamás- murmuraste entre sueños mientras te revolvías en las cobijas de tu cama, no queriendo volver a la agotadora realidad.  Y el susodicho que iba pasando por el pasillo escucho aquel débil murmullo y se acerco hasta ti, se sentó a tu lado y te acaricio la cabeza con delicadeza
-Jamás te olvidaría, bobo ratón- te  hablo suavemente. Te removiste inquieto y apoyaste tu cabeza sobre los muslos de Junsu, inconscientemente el delfín tenso su cuerpo pero al final solo sonrió ante tan inesperada acción.
-Me pregunto cuánto más podrás soportar Yoochun, porque yo ya no aguanto más- susurro levemente mientras miraba tu pálido rostro que se encontraba relajado
---
Te podía jactar de muchas cosas, pero de tu paciencia era algo de lo que ni siquiera era bueno hablar y en esos momentos solo deseabas que aquel infernal día terminara lo antes posible para que pudieras llegar a dormir y ver televisión así que cuando el manager dio por terminada la reunión de aquel día, fuiste el primero en salir de aquella agobiante habitación chocando por accidente con una de las populares SNSD, la cual si no te equivocabas se llamaba Jessica, una preciosidad rubia que traía loco a cualquier hombre que se le atravesara…
-Disculpa, no te vi- hablaste caballerosamente mientras ayudaba a la SNSD a levantarse del suelo. Jessica se te quedo viendo un segundo asombrada por tu trato y clase, era cierto que ustedes ya se habían visto antes, pero nunca tan de cerca como ahora y realmente podía decir que Park Yoochun era sumamente apuesto.
-No, el error fue mío, si me disculpan llevo prisa- y así Jessica salió a trompicones de ahí, dejándote perplejo
--
¿Cómo es que se encontraba en esta situación?  Besar a Jessica en los camerinos a hurtadillas de las personas jamás fue algo que hubiese soñado o imaginado y a juzgar por el lugar por la cual se estaban yendo las manos de la rubia, no solo  un simple beso era a lo que llegarían…
Estabas indeciso, tus manos estaban temblorosas sobre la cintura de la rubia. Y por un instante deseaste que los cálidos y suaves labios de aquella muchacha fueran los de Junsu, pero fuiste realista por un momento… El jamás seria tuyo, así que tener alguna relación o siquiera un simple encuentro con aquella muchacha no tenía nada de malo.
 Tan enfrascado estabas en tus pensamientos que no te diste cuenta de que la puerta del camerino se abrió abruptamente, solo dirigiste tu vista hacia la entrada de la habitación cuando Jessica se separo de ti
Y ahí, estático frente a ustedes dos se encontraba tu sueño/pesadilla y mejor amigo
-Junsu- solo fuiste capaz de pronunciar. Empujaste un tanto brusco a la muchacha a tu lado y tuviste la necesidad de explicar la situación mientras Junsu forzaba una sonrisa y una carcajada
-Opps, disculpen ¡Yoochun al menos la hubiese invitado a un restaurant, ratón maleducado! En fin, lo lamento Jessica- y sin decir ni una palabra salió rápidamente de aquel lugar.
Te sentiste culpable… aunque ¿culpable de qué? Que tú amaras a Junsu no significaba que solo tuvieses que tenerle ojos a e, él ni siquiera sabía de tus sentimientos  
--
Llegaste al departamento que compartías con tus compañeros, cansado, más de lo usual y luego de saludar a los demás dioses nacientes del este fuiste a tu habitación a dormir…
-Yoochun- un suave murmullo te saco de tus cavilaciones, volteaste tu mirada y apreciaste la figura de Junsu delante de su habitación. Era tu imaginación ¿o se veía más apuesto de lo usual?…- Yo… necesito hablar contigo- termino dudoso la oración. Le sonreíste y entraste con él a su habitación
Junsu estaba tenso y eso solo podía significar que se encontraba nervioso, aunque probablemente no tanto como tu
-¿Qué pasa?- preguntaste para cortar el silencio. Te sentaste en su cama, apoyándote con las manos, palpando el suave cobertor que tenia impregnado su aroma, delicioso.
 Junsu no dijo nada y solo se te quedo mirando. Comenzó a acercarse a ti
- Junsu ah…- susurraste aturdido. Todo sucedió muy rápido, en un segundo pudiste apreciar sus ojos  de aquel hermoso castaño oscuro y en el otro tus labios eran ocupados por unos ajenos. El labio superior de Junsu acariciaba armoniosamente tu labio inferior, pudiendo así sentir su dulce aliento.
 Y así tan rápido como comenzó, termino.
Las mejillas del delfín estaban sonrosadas y tú aun no salías de tu estupor, así que solo atinaste a llevarte los dedos a tus labios, sin poder creerlo aun…
-¿Qué?
-¿Estas saliendo con Jessica?- desvió tu pregunta y te sentiste aun mas confundido así que solo negaste suavemente con la cabeza – Ella… ella ¿te gusta?- volviste a negar con la cabeza- Entonces ¿Por qué la besaste?
-Ella me beso primero y yo solo me deje llevar…  - respondiste con sinceridad
-Entonces ¿En este beso también te dejaste llevar?- te acorralo con su pregunta y te quedaste dudando
-Junsu yo…- no supiste que mas podrías decirle. Jamás imaginaste el momento en el que le confesarías tus sentimientos, porque jamás lo planificaste, jamás pensaste que serias capaz de tocar los labios de Junsu porque ellos solo están en tus sueños pero por sobre todo… jamás pensaste en que le dirías cuando él estuviera celoso por una chica.- No puedes comparar una cosa con otra, un beso con una chica linda no puede significar lo mismo que un extraño beso con mi mejor amigo- quisiste morderte la lengua por decir tantas mentiras.
-¿Cuál… cual de los dos besos significo mas para ti?- pregunto con miedo. Y miraste sus ojos, tan inocentes, tan sinceros, tan… hermosos y supiste que debías mentirle, ustedes no podían estar juntos, era algo imposible aunque… aunque era maravilloso que el también tuviese sentimientos hacia ti- Yoochun
-Jessica, el de Jessica  significo más para mí, por cierto…-“Vamos Yoochun, tu puedes mentir”-  no vuelvas a besarme-
Te levantaste de la cama de Junsu lo más rápido que pudiste, no lo miraste a la cara y decidiste salir de allí sin vacilar hasta que su mano te detuvo y desmorono la poca valentía que habías podido reunir.
-No mientas, por favor no lo hagas Yoochun, ya ha pasado demasiado tiempo mintiéndonos, yo… yo te quiero y sé que tu también lo haces, ¿Qué de malo hay en que nos amemos? ¿Por qué no lo puedes aceptar?... Por favor Yoochun- miraste como de los ojos que tanto amabas, con los que siempre soñabas, sin cesar pequeños cristales salados inundaban sus ojos y caían por sus mejillas. Junsu estaba suplicando, rogando por amor y tu estaba consciente de ello, pero… ¡Dios, aquello no podía ser real! Tu amor no era correspondido, que tú amaras a otro hombre era un pecado, era imposible
-Junsu, yo…- la voz te comenzó a temblar y tosiste para tratar de aclararte la garganta- Dime que esto no es cierto, dime que esto no es más que un de mis sueños, uno de los tantos que siempre tengo contigo.- Viste como sus ojos te miraban, sorprendido. Te arrodillaste a su lado, sintiendo su calor y su fragancia, tocando el frio suelo con las rodillas.- No me hagas esto Junsu, no digas aquello que durante tanto tiempo he callado, el simple hecho de que lo digas me llena de alegría, tanta alegría que no puedo expresar en palabras, pero… no es correcto ¡No es correcto, maldita sea! – la vista comenzó a ser borrosa, cada palabra que salía de tus labios te quemaba la garganta, no deberías estar diciendo aquello pero aun así lo estabas haciendo.
Sentiste como todo a tu alrededor comenzaba a desaparecer y luego reaparecía al compas de tus lagrimas cayendo, gemidos de dolor e impotencia inundaron la habitación y miraste el suelo, estrujaste tus manos contra el piso y el cabello te rozo las orejas. Te sentías perdido, pero él jamás dejaría que tú cayeras al menos no solo.
Con la delicadeza que solo una persona que ama puede dar Junsu tomo tu rostro, lo levanto e hizo que lo miraras a los ojos. Sus ojos aun estaban rojos y sus lágrimas aun no se secaban pero aun seguía siendo hermoso a tus ojos.
-Chunnie- susurro con su melodiosa voz. No te atreviste a hablar ni siquiera a respirar
Los labios de Junsu se contrajeron, mostrando sus dientes, iluminando su rostro sin que sus lágrimas cesaran pero aun así viéndose radiante. Era una escena totalmente extraña
- “Desde que el ultimo resplandor se desvanezca  voy a acercarme a ti, te voy a abrazar… Mírame te amo, tonto eres hermoso para mi… Te voy a mantener a salvo por todo lo que has esperado por mí… Este corazón de ensueño, más que el aire que respiro”- tarareo  su hermosa voz, inundando tus mejillas de lagrimas. Te desmoronaste y lo apresaste entre tus brazos, hundiendo tu cabeza en el cuello de Junsu.
-Tenia tanto miedo, durante tantos años yo… perdóname Junsu soy un cobarde si tu no hubieses dicho esto jamás, nosotros jamás- los sollozos no te permitían hablar con claridad pero Junsu te entendió, el siempre lo hizo, comprendió tu corazón mucho antes que tú mismo lo hicieras.
-Park Yoochun mírame- te ordeno cálido como siempre, levantaste tu mirada y él beso tus mejillas- Saranghe… Aishiteru… I love you- susurro entre besos- Te amo
Lo miraste sin comprender que fue lo que hiciste para merecer tanto amor y aprovechaste que su rostro estuviera tan cerca del tuyo para besarlo en los labios. Un tímido beso fue el principio que te supo a dolor mas el segundo más apasionado solo significo pasión, una pasión que jamás te sentiste acreedor. Tocaste su cintura con pudor uno que mediante los besos fueron aumentando comenzó a quedar en algún rincón de la habitación mientras lo recostabas en la cama.
Gemidos de felicidad llenaron la habitación y pudiste palpar la suave piel del abdomen de Junsu al colar tu mano en su camisa, pero te detuviste aun no tenias el permiso de Junsu
-Su ¿estás seguro de esto?- preguntaste dudoso pero no tuviste tiempo de escuchar una respuesta porque sus labios volvieron a atraparte.
Las manos se volvieron más hábiles sin que las bocas se separaran, la ropa hecha jirones en algún lugar de la habitación. Jamás pensaste disfrutar el tacto de alguien como ahora, el calor que sentía en su cuerpo más que incomodo era glorioso y aquella presión sobre su vientre lo hacía sonreír orgulloso. ¿Incomodidad, vergüenza? En estos momentos no conocías su significado. Dudaste un momento pero luego adentraste tu mano en su pantalón y tocaste algo demasiado blando y cálido. Junsu pego un salto
-Chicos iré a buscar a… eh- la puerta de la habitación se abrió y ambos cayeron de la cama por la sorpresa cubriendo así con tu cuerpo la desnudes de Junsu- Me alegra que hayan solucionado sus problemas pero creo que mis ojos me están quemando, así que los dejo solo- la sonrisa de Changmin era muy notoria.
La puerta se cerro y ambos rieron consientes de su travesura.
-Te amo Junsu- y fuiste sincero ningún sentimiento de culpa llego a ti. Junsu rio rebosante de felicidad.
-Al igual como yo te amo
Puede que después de todo el sufrir demasiado por amar a alguien hace que luego cuando el amor es reciproco se disfrute mas.                      

lunes, 17 de octubre de 2011

W

Y allí nos encontrábamos de nuevo, estando uno al lado del otro de pie frente a un mar rojo que clamaba nuestros nombres, que decía que nos amaban. Mire a los lados del escenario pensando que nos encontrábamos los cinco pero el lugar a mi lado estaba vacío, solo la esencia de ellos quedo porque sus voces se perdieron en la inmensidad.

Habíamos perdido la cuenta de cuantas veces habíamos dado un concierto - porque los números son tan solo formas de recordar que también se pueden olvidar- sonreímos decepcionados, obligando a nuestras lagrimas a mantenerse en nuestros ojos sin mucho resultado. Levantamos nuestras miradas e inclinamos el micrófono hacia nuestras bocas escuchando la melodía inundar el imponente estadio más grande de toda Asia recordando que hace solo un año los cinco habíamos dado nuestro ultimo concierto aquí.

Junsu inicio, su voz plagada de tristeza y a punto de romperse no dejo de sonar hermosa mientras Yoochun se mordía su labios aguantando un sollozo y yo solo mirada a un punto fijo a lo lejos sin querer derramar lagrimas…

Tantas cosas nos habían sucedido este ultimo tiempo que nos sentíamos cansados, cansados del pasado, cansado del futuro y más que hartos del presente; recordar nuestros logros solo lograba deprimirnos aun mas ¿Dónde están todos ellos? ¿De qué nos sirvieron si todos nos abandonaron? Si Yunho y Changmin nos abandonaron. Mis dedos presionaron el micrófono con rabia escuchando la voz de Yoochun como un melancólico lamento sonando hermosa junto a la melodía de W.
Yoochun secundo la canción, diciendo las palabras que deseábamos que ellos escucharan donde quiera que se encontraran porque nosotros siempre formaríamos la letra W… siempre sin importar que, volveríamos a unirnos. 

A pesar de estar los tres juntos, jamás nos habíamos sentido tan solos… a pesar de que el Tokyo Dome estuviera repleto era como si solo estuviéramos cantándonos mutuamente en un lugar vacio. En este preciso instante estar sobre el escenario más importante de Asia no significaba nada más que dolor, tan diferente a la primera vez que estuvimos aquí.

Comencé a cantar, juntando nuestras voces en el momento del coro, sintiendo la letra y queriendo tirarme sobre el suelo y llorar desconsolado. ¿En que estábamos pensando cuando decidimos presentarnos? Éramos unos muñecos rotos, con los ojos vacios y las lagrimas húmedas, en aquel escenario no se encontraba el risueño Yoochun, el arma secreta solo estaba quebrada, no estaba el mejor cantante de Asia solo estaba el destrozado Kim Junsu, el héroe de Asia se encontraba derrotado sin poder salvar a alguien porque ni siquiera había sido capaz de salvar a DBSK.
Intentamos mirar las caras de nuestras fans, buscando aquella sensación de calidez que siempre nos ayudaba a salir adelante pero a pesar de que todas estaban llorando con nosotros y cantaban con dolor la letra de la canción… nos sentimos aun más vacíos.

Y ya era inevitable que nuestras lágrimas cayeran sobre el escenario ya tan conocido para nosotros, el cual estaba lleno de alegrías y llena de dolor, llena de sudor y sangre. Porque así era, DBSK había derramado sangre sobre el escenario en las caídas, en los golpes, en los accidentes, en las heridas.
Habíamos sido ilusos al pensar que al estar en la cima habíamos llegado a lo máximo, que seriamos felices por siempre y que jamás caeríamos porque no nos dimos cuenta que mientras más alto subíamos mas fuerte seria nuestra caída.

Y así fue, nuestra caída fue tan fuerte que terminamos rompiendo nuestros lazos y pronunciando las palabras que jamás pensamos decir: “DBSK se separa”

Nos conocimos durante 9 años, aprendiendo cada cosa del otro casi como nos conocimos a nosotros mismos, compartimos habitaciones, comida, fama y lágrimas como también risas, bromas y alegrías… ¿Cómo pudo destruirse eso? ¿Cómo?

Una lágrima llego a mi boca, la sentí salada y agria al mismo tiempo que la voz de Junsu se quebrara y desaparecía. Yoochun lo miro preocupado pero no dejo de cantar.

En ese mismo instante el ambiente cambio, mire a mis amigos y ellos me devolvieron la mirada, nuestro ojos llenos de lagrimas compartieron el dolor de sentirnos tan solos, tan alejados de todo lo que teníamos, tan desolados… cantamos, olvidando el lugar donde nos encontrábamos y lloramos. Dejamos de reprimir las lágrimas.

Tantos años, tantos sueños, tanto amor y desprecio que hemos recibido pero a pesar de todo nos tenemos, tengo la risa de Junsu, el cariño de Yoochun… yo sin ellos no podría
 Sin ellos no estaría parado aquí porque sin ellos yo no sería nada.

Los amo, mis amigos, mis compañeros de aventuras, somos viajeros de corazón e imposibles de derribar si nos encontramos juntos. Hemos hecho canciones juntas, hemos escuchado los lamentos del otro y secado nuestras lagrimas en silencio, abrazándonos los tres, apostando nuestras vidas al juego del destino.

Gracias, gracias por todo… les agradezco tantas cosas, los amo chicos, por favor jamás me dejen por si lo hacen no seré capaz de levantarme.

Nuestras voces se volvieron una, inundo todo alrededor, deseando pensar que todo lo vivido últimamente ha sido una pesadilla, que abriremos los ojos y allí estarán las sonrisas de Yunho y Changmin, que ellos jamás soltaron nuestras manos.

Y gritamos, dejando toda la rabia, todo el dolor en aquel escenario, sacándolo de nuestros corazones.

Porque era hora de luchar y afrontar la adversidad

Era hora de madurar y desprendernos de Yunho y Changmin

Porque seguiríamos amándolos

Jamás los olvidaríamos pero…

Era hora de avanzar sin mirar atrás

Y esa fue la promesa que sello nuestra canción en aquel concierto, con nuestras lagrimas y nuestras voces. Fue la última vez de muchas cosas…

La sonrisa de Yunho alumbro mis pensamientos y los ojos sonrientes de Changmin hicieron que unas cuantas gotas saladas chocaran contra el suelo, pero no titubee en cantar porque esa era nuestra promesa y no podía dudar de ella.

Porque sabía que seriamos felices

Que nos volveríamos a ver

Que todo sería como antes

Porque la fe es algo que el ser humano jamás ha podido olvidar

Los esperaremos y uniremos nuestras manos, una vez más como lo hicimos hace 8 años cuando éramos solo unos niños llenos de sueños que se juraron ser los mejores.  

Y sonreí al recordar las promesas rotas y las que jamás fueron hechas.

Miramos a nuestras fans pero esta vez fue de verdad, vimos sus rostros llenos de lagrimas y de congoja, habíamos olvidado que no éramos los únicos que sufríamos porque habíamos estado tan ocupados con nuestro martirio personal que no nos dimos que las lastimamos a ellas también y quisimos pedirles disculpas, a cada una de ellas porque Yunho siempre les decía la verdad: “Cassiopeias, las amamos”

 Orgullo, era algo que nos había sido pisoteado pero sabíamos que nuestro talento nos mantendría en flote, porque jamás nos rendiríamos, seguiríamos peleando hasta que realmente conociéramos a nuestros adversarios y los derrotáramos.

Yoochun le sonrió a Junsu y este tomo su mano, Junsu me tendió la suya.
Y nos inclinamos ante nuestro público.

“Gracias” fue lo único que pude pronunciar, porque no hacían faltas las palabras, les habíamos abierto nuestros corazones en aquel concierto y ellas lo sabían. Habían sentido todo junto a nosotros.

 Caminamos por el escenario, lentamente como si nos pesaran los pies sintiéndonos un tanto mejor.
“Gracias”

Ahora era tiempo de soltar y perdonar, porque Yunho y Changmin también lo habrían hecho así.
Ya tras bastidores nos abrazamos, sintiendo el latir de nuestros corazones, sintiendo la esperanza naciendo en nuestros corazones… porque la soledad era estúpida si creía que podría contra nosotros.

Habíamos sido Dioses, pero fuimos desterrados del Edén siendo reducidos a simples  humanos, pero un Dios jamás dejaría de serlo aunque todos dijeran lo contrario, porque si algo aprendimos siendo deidades era que dependíamos de los humanos más de lo que creíamos porque nosotros mismo teníamos una parte de ellos. Porque ellos eran la parte vital de la vida de un Dios.

Y aunque el trono estuviera destruido, lo reconstruiríamos.

 Aunque la tormenta fuera implacable, juntos la atravesaríamos.

Porque nuestro talento era verdadero, nuestra amistad duradera y nuestra lealtad inquebrantable.

“Todo ha terminado” les dije con lagrimas sobre el rostro, ellos me sonrieron y tomaron mis manos.

Lo sabemos, Jae… siempre hay un final para todo

“Un final, suena tan lógico en este momento que me asusta” ellos comprendieron mis palabras, porque ellos también lo habían pensado

No podría, jamás podría seguir solo” la voz de Junsu sonó tan rota que Yoochun lo abrazo por los hombros

“Ni yo” acoto con tristeza.

“Yo tampoco” me les uní.

“¿Recuerdan… recuerdan aun nuestros sueños?” Junsu miro el suelo en un gesto distante pero luego sonrió “Yo los había olvidado pero, los recordé pude recordarlos… porque aun nos veo allí sonriendo los 5 en un barato departamento abrazando las esperanzas de que algún día nos llegaremos a sentir orgullosos de lo que seriamos en el futuro”

“¿Se arrepienten de algo?” Todos sonreímos y limpiamos nuestras lágrimas, negamos suavemente ante las palabras de Yoochun “Me siento de la misma manera…De nada, no logro arrepentirme de nada porque me siento orgulloso de este futuro”

Éramos jóvenes, no podíamos desmoronarnos aun teníamos mucho que vivir, tanto que soñar, tanto que amar.

Sé que Yoochun encontraría al amor porque este siempre estuvo a su lado; sabía que Junsu sería feliz siempre que estuviéramos juntos y yo sabía que mientras estuviera de pie seguiría caminando. Los mire de reojo mientras se sonreían, jamás pensé que el YooSu llegaría a ser real… pero no los culpo, en nuestro martirio habíamos necesitado afianzarnos a alguien y Junsu y Yoochun se sorprendieron al encontrarse, al por fin encontrarse y entender que a veces una caricia podía sanar una herida del corazón incluso más que las palabras. Y era feliz por ello porque los veía sonreír a pesar de todo, a pesar de todo.

“ Brillaremos aun mas y volveremos a encontrarnos, porque seremos para siempre esas cinco estrellas en el cielo"


Seguidores